HLA Montpellier cuenta con un servicio para tratar el estrés postraumático

8th junio, 2018 /
  • En esta consulta se trabajan todos los síntomas relacionados con esta dolencia. Santiago Pérez Hernández, psicólogo del servicio ofreció una ponencia sobre las consecuencias y secuelas psicológicas desde el punto de vista de las víctimas.
  • El psicólogo destaca tres puntos fundamentales en la erradicación de estos abusos, como es la visibilidad, la educación y el acompañamiento a las víctimas.

Una macroencuesta sobre violencia de género realizada en 2015 en España, deducía que más de un millón setecientas mil mujeres y niñas han sufrido una agresión sexual alguna vez en su vida. Son el 7,2% de la población femenina actual. Revelaba el dato de que solo en el 18% de los casos la agresión era de un desconocido mientras en ocho de cada diez, había sido un conocido (47,1%) o un pariente (23,2%).

El hospital HLA Montpellier, cuenta con una consulta especializada para tratar a víctimas que hayan sufrido estrés postraumático por alguna situación de acoso, violación o abuso. “De cada seis violaciones, solo se denuncia una. Es un delito que permanece oculto porque las víctimas siguen teniendo vergüenza, se sienten culpables, no se sienten bien entendidas por su entorno y en ocasiones incluso por la propia policía y la gente que tiene que apoyarlas. Estos delitos, en su mayoría, se dan entre conocidos o novios y parejas, con un sentimiento de culpabilidad por parte de la víctima. Hay terapias que duran meses y otras que duran años, pero las secuelas siempre son gravísimas», comentaba el ponente Santiago Pérez, psicólogo de este servicio en HLA Montpellier.

Erradicar el problema pasa por tres caminos: visibilidad, porque para atajarlo hace falta conocerlo; educación para que esto no ocurra pero también para que quienes intervienen con una víctima sepan hacerlo; y acompañamiento, para que quienes sufren esta vulneración de derechos no se vean tan solas.

Cómo detectar el abuso en menores

Existen grupos vulnerables como son  los niños y las niñas con algún tipo de discapacidad, ya sea esta física, psíquica o sensorial que tienen un mayor riesgo de sufrir abusos sexuales que los demás niños. Es por ello que los padres, madres, educadores y profesionales en general deben estar mucho más alertas ante cualquier indicador de abuso.

Son varias las causas por las que es más frecuente el abuso sexual en los niños con algún tipo de discapacidad, entre ellas, las circunstancias personales, o porque se tiende a no creer a los niños cuando dicen que han abusado de ellos o porque es más difícil que el niño discapacitado se dé cuenta de lo que le ocurre. El abuso sexual a un niño discapacitado le deja las mismas secuelas (ansiedad, miedo, depresión, insomnio, desconfianza, etc.) que a cualquier otro niño. La diferencia está en que estos niños tienen menos recursos para superarlas. Los padres deberán mantenerse vigilantes, pero sin alarma. Tratando de analizar su entorno, así podrán detectar si el niño muestra temor a un cuidador en concreto. Si rechaza estar con esa persona y no quiere quedarse a solas con ella, por ejemplo” concluye el especialista.


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