El “Código ictus” y los avances científicos que aumentan la supervivencia de los pacientes de ictus

10th noviembre, 2020 /

Cada año, unas 110.000 personas sufren un ictus en España, según los datos recogidos por la Sociedad Española de Neurología (SEN). Sin embargo, los últimos avances científicos en medicina, material técnico, y protocolos de actuación como el “Código Ictus” han mejorado significativamente el tratamiento urgente de los pacientes de esta enfermedad cerebrovascular.

Según explica el Dr. Fernando Salgado, neurólogo de HLA Montpellier, el tratamiento fibrinolítico, los progresos en la extracción mecánica de trombos, y el desarrollo de las máquinas y procesos de neuroimagen han incrementado tanto el porcentaje de supervivencia de los pacientes que sufren un Ictus, como el margen de maniobra de los facultativos ante un posible caso: de 4 horas, a un total de casi 11-12 horas de tiempo de actuación.

Y es que, de todos los casos de Ictus que se producen, al menos un 15% fallecerán, y en torno a un 30% de los supervivientes quedará en situación de dependencia funcional, según apunta SEN. La enfermedad es la segunda causa de muerte en la población española, la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia.

El código ictus y otros avances científicos clave

Tal y como explica el Dr. Salgado, el “Código Ictus” es una de las formas de actuación coordinada más eficientes que existen, junto con el Plan Nacional de Trasplantes. Implantado en España en la década de 2001, el código establece unos protocolos de actuación en los que la coordinación ensamblada entre el personal técnico administrativo y el sanitario han permitido prolongar el margen de maniobra de los expertos, la vida del paciente, y el tratamiento de este.

Este margen de maniobra se vio incrementado ya en la década de los 80, cuando se introdujo en el tratamiento del paciente el sistema fibrinolítico con activador tisular de plasminógeno. Sin embargo, el avance definitivo, según apunta Salgado, ha sido los nuevos procesos de trombectomía mecánica y los sistemas de detección directa del coágulo. En una enfermedad donde el tiempo juega un papel trascendental en la detección del problema y su resolución, gracias a la extracción o ruptura mecánica de los trombos el margen de actuación de los facultativos puede llegar a aumentar hasta las 12 horas o incluso más, dependiendo de las características del paciente.

Este sistema se complementa con los nuevos equipos de neuroimagen, que permiten  detectar en qué vaso se halla la obstrucción, en el caso de los ictus isquémicos, o las condiciones internas del paciente, en el caso de un ictus hemorrágico. De esta manera, se amplía la precisión del tratamiento más apropiado para cada caso. Por último, el uso de materiales más flexibles, de instrumental quirúrgico y de catéteres más finos complementan la precisión en las intervenciones de los pacientes, reduciendo los riesgos de fallecimiento o de invalidez posterior del paciente.

La importancia de la prevención del ictus

En cualquier caso, la mayoría de los ictus se podrían prevenir con un adecuado control de los factores de riesgo modificables de esta enfermedad y el tratamiento de los mismos: eliminando el consumo de tabaco y alcohol, llevando una dieta adecuada rica en frutas, verduras y cereales y pobre en azúcares refinados, realizando ejercicio físico, así como realizando un tratamiento y seguimiento adecuado de enfermedades como hipertensión arterial, diabetes u otras enfermedades vasculares.

¿Cómo se reconocen los síntomas de un ictus?

Por otra parte, el paciente debe saber reconocer los síntomas y signos de alarma de ictus, que se pueden dar por separado o en combinación: pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, pérdida de la capacidad para hablar o para entender  pérdida de visión en un lado del campo visual, e imposibilidad para mantener el equilibrio.


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